Lima, 25 de Setiembre de 2007.- (Milenia Radio).- El fortalecimiento de la capacidad de incidencia de las organizaciones ciudadanas que intervienen en los procesos de Presupuesto Participativo es un factor clave para conseguir que los proyectos aprobados sean efectivamente puestos en marcha por la gestión municipal.
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La incidencia en el presupuesto participativo requiere de una participación ciudadana fortalecida. |
En tal sentido se pronunció David Montoya, especialista en descentralización de la organización no gubernamental Propuesta Ciudadana, quien entrevistado en el programa radial Sol y Luna señaló que la Ley de Descentralización,
norma que da lugar al presupuesto participativo, tiene un vacío porque no le otorga carácter vinculante a las decisiones y acuerdos que se toman en los diferentes talleres que se realizan durante el proceso.
Para contribuir a que se respeten estos acuerdos, sugirió Montoya, las personas que participan en el proceso pueden informar acerca de los casos de incumplimiento a la Dirección General del Presupuesto del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), o también a la Comisión de Descentralización del Congreso. “Estos reportes sin duda ayudarán a mejorar los procesos de presupuesto participativo que tienen lugar en nuestro país desde el 2003”.
El especialista opinó que la ciudadanía debe pedir cuentas al gobierno local sobre las razones por las cuales un proyecto aprobado no fue ejecutado. Para tal efecto, indicó, se requiere un rol activo de parte del Comité de Vigilancia y del Consejo de Coordinación Local.
El procedimiento para la elaboración del presupuesto participativo está establecido en la Ley Nº 28056, que en su reglamento dispone la realización de talleres, en los que representantes de la ciudadanía definen el destino de la inversión de los recursos locales.
En el primer taller se realiza la rendición de cuentas del ejercicio presupuestal del año anterior, y en los siguientes se establecen los criterios para dar prioridad a los proyectos a ser aprobados, y se formalizan los acuerdos.
El establecimiento de prioridades y la ejecución de los proyectos aprobados, en observancia de los acuerdos adoptados, son dos aspectos que preocupan e inclusive generan frustración en las y los participantes, debido a que, muchas veces algunos proyectos no se ejecutan, o en todo caso, no se implementan en el tiempo que corresponde.